Vamos a hacer unas espinacas riquísimas y un plato calentito para esta época, además de que la ventaja que tiene que como llena bastante sirve como plato único.
Ingredientes:
- 500 gr. de espinacas cortadas
- 2 huevos duros
- Bechamel:
- 2 cucharas de harina
- ½ litro de leche
- Nuez moscada
- Sal
- Aceite
- Queso rallado
- Un poco de mantequilla
- Ajo, sal y un chorrito de aceite
- 1 cayena
Al Lío:
Primero ponemos en una sartén un chorrito de aceite y le echamos el ajo bien picadito y la cayena, cuando este doradito el ajo le añadimos las espinacas y un poquito de sal y dejamos que se recogen bien durante unos 7 minutitos más o menos.
Vamos a hacer la bechamel:
Lo primero es calentar la leche para que no nos salgan grumos en la bechamel, una vez este caliente la ponemos a mano para ir añadiendo.
En un cazo ponemos 3 cucharas soperas de aceite y cuando este caliente le añadimos 2 cucharas soperas de harina, removemos bien y a fuego lento para que se tueste un poquito la harina.
Sin parar de remover en ningún momento vamos añadiendo, muy poquito a poquito, la leche para que se vaya creando la crema.
Cuando veamos que se esta poniendo cremoso le añadimos la nuez moscada y un poquito de sal y lo dejamos que cueza un poquito pero siempre removiendo, para que ni se pegue ni salgan grumos.
En una bandeja untamos el fondo con mantequilla, las espinacas rehogadas las ponemos después junto con los 2 huevos cocidos cortados en trocitos pequeños.
- Importante no se os olvide retirar la cayena, que si no al que le toque le da algo jiji.
Ya lo tenemos preparado así que ahora solo nos queda echar encima toda la bechamel y poner un poquito de mantequilla y un poco de queso rallado para que se queden doraditas y ricas.
Metemos al horno a 170 grados durante una media hora más o menos, pero como eso va dependiendo del horno, cuando vosotros veáis que esta dorado el queso las podéis sacar.
¡¡¡¡¡A la mesa!!!!!!
Buen Provecho


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